Honoris Comunitaris a Giangi Schibotto: un reconocimiento nacido del corazón de las comunidades

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En la Fundación Mutua, vivimos un momento profundamente especial: rendimos un homenaje al maestro, amigo y compañero de camino Giangi Schibotto, a quien, junto a nuestros aliados de CORENATS de Venezuela, otorgamos el título simbólico de “Honoris Comunitaris”, en reconocimiento a su vida dedicada a acompañar con amor, ternura y compromiso a las infancias de América Latina.

El homenaje fue una sorpresa total. Giangi llegó a Bogotá para participar en la presentación del libro “El desborde de la explotación económica de las infancias en el capitalismo contemporáneo”, sin sospechar que lo esperaban colegas, amigos, representantes de Terre des Hommes Colombia, integrantes de la comunidad y varios niños y niñas con quienes ha compartido su caminar.

Nos reunimos en un círculo de la palabra, inspirados en las tradiciones ancestrales de nuestros pueblos, rodeados de agua, fuego, dibujos, tejidos y pequeñas creaciones que simbolizaban la vida. Allí, al son de la música, le revelamos el motivo de nuestro encuentro: reconocer en él no solo al investigador y pedagogo, sino al compañero cercano, sensible y profundamente humano que ha sabido escuchar y construir desde los territorios.

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Desde ese círculo nació la palabra “Honoris Comunitaris”, un título que —como dijimos entre risas— quizás no exista en latín, pero sí en el lenguaje del afecto y la gratitud. Es una distinción que, a diferencia del Honoris Causa, no surge de las universidades, sino de los barrios, de las comunidades, de los pueblos, y que reconoce la sabiduría que se teje con la gente, en la calle, en el juego y en la vida cotidiana.

Durante la ceremonia, compartimos la lectura de las “Marcas vitales de Giangi”, cinco momentos significativos de su historia junto a las infancias latinoamericanas, acompañados por los dibujos que nuestros niños y niñas realizaron especialmente para él. Luego vinieron palabras de cariño de parte de Mutua, CORENATS, Terre des Hommes y miembros de la comunidad. Como símbolo de confianza y pertenencia, le entregamos las llaves de la Casa Fundación Mutua, junto con obsequios elaborados por nuestras manos solidarias.

Finalmente, entregamos el título de Honoris Comunitaris, firmado por Mutua y CORENATS, sellando así un reconocimiento que trasciende lo académico: un homenaje que celebra la ternura como fuerza política, la espiritualidad como camino y la dignidad como horizonte.

Con un brindis, abrazos y sonrisas, cerramos este encuentro profundamente humano.

Gracias, Giangi, por caminar con nosotros, por inspirar lo mutuo y recordarnos que el verdadero conocimiento nace del amor y la comunidad.

¡Lo mutuo es el camino que nos sostiene y nos proyecta!

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