Lo mutuo que nos sostiene: así celebramos los 39 años de la Fundación Mutua
En la Fundación Mutua celebramos nuestro cumpleaños número 39 con una jornada profundamente simbólica en la que la comunidad volvió a encontrarse para celebrar lo que da sentido a nuestra historia y a nuestro nombre: lo mutuo.
Desde temprano, las familias llegaron a nuestra casa, llenas de amor para compartir. Entre abrazos, sonrisas y memorias, se dio inicio a un día que buscó reafirmar la mutualidad como un principio de vida, una fuerza que une, sostiene y proyecta a las comunidades que hacen parte de esta historia colectiva.
La celebración comenzó con un espacio de bienvenida y recordación, en el que se evocó la historia de las cuatro mujeres fundadoras (Luisa, Olga, Claudia y Beatriz) quienes, desde Patio Bonito, dieron origen a una apuesta por acompañar la vida de los niños y niñas trabajadoras del sur de Bogotá. Luego, la comunidad se dividió en cuatro talleres creativos: piedras de colores, tejido, escultura en plastilina y serigrafía. En cada espacio, guiado por una acompañante mutua, las manos se unieron para crear regalos simbólicos para nuestra Fundación, cargados de gratitud, memoria y afecto.
Después vino uno de los momentos más esperados: la olla comunitaria. Cada familia aportó algo para el almuerzo, y entre todos se preparó un banquete que recordó el valor de compartir el alimento como gesto de amor y cuidado mutuo. La cocina, que ahora denominamos Crisálida, se convirtió en un espacio de encuentro y cooperación, donde la solidaridad se sirvió en cada plato.
Entrada la tarde, la batucada de Dragones de la Cultura llenó de ritmo el ambiente, abriendo paso a la viejoteca, donde grandes y chicos bailaron con alegría. Hubo también torta y brindis, en un cierre lleno de emoción y esperanza. La jornada dejó en el aire una certeza compartida: en Mutua cumplimos 39 años porque caminamos en comunidad, porque nuestra fuerza nace de la reciprocidad, la gratitud y la alegría de construir juntos.
Así celebramos la vida de Mutua: con espiritualidad, amor y dignidad, reconociendo que lo mutuo no es solo una palabra, sino el camino que seguimos eligiendo para transformar nuestras realidades.
¡Lo mutuo es el camino que nos sostiene y nos proyecta!
